Es Mercadal, municipio situado en pleno corazón de Menorca, a 21 Km. de Maó, 9 de Alaior, a unos 10 de Fornells (pequeño pueblecito de pescadores que pertenece administrativamente al término municipal de Es Mercadal), y a 24 Km. de Ciutadella. Limita con los términos municipales de Maó, Alaior, es Migjorn Gran y Ferrerías. Pertenecen también al municipio otros núcleos de población costeros y eminentemente turísticos: Arenal d’en Castell, Macaret, Coves Noves, Punta Grossa, Puerto de Addaia y Sa Roca. Llegamos a Mercadal desde Maó a través de la carretera ME-1.

Citan los historiadores romanos, tres poblaciones de relevancia en la isla de Menorca, dos de ellas darían origen a las actuales Ciutadella y Maó, la tercera (Sanisera), hoy día desaparecida, habría estado ubicada en la costa norte de la isla, en las inmediaciones de Es Mercadal. Excavaciones recientes de un campamento militar romano dan fe de ello. Cuentan las viejas leyendas de la existencia de una ciudad sumergida cercana a este lugar. 

La localidad fue fundada tras la conquista de la isla de la isla por Alfonso III de Aragón en 1287. Expulsados los árabes, las tierras fueron repartidas entre los vasallos del rey y colonos catalanes procedentes de Girona. Al pie del monte Toro, y probablemente sobre los restos de una alquería árabe, construyeron la capilla de Sant Narcís (consagrada al patrón de Girona), y en torno a la cual creció la villa. Alfonso III moría en 1291, tras haber efectuado una importante labor legislativa en beneficio de Menorca. Su sucesor Jaume II establece en 1.301 el privilegio de celebrar mercado todos los jueves del año en tres localidades de la isla: Maó, Ciutadella y un tercero en el centro de Menorca, alrededor de Sant Narcís, donde se desarrollaría el núcleo poblacional de Es Mercadal. Precisamente el topónimo de la localidad proviene del latín “mercatum” (lugar o plaza donde se celebra mercado). En 1491, la capilla de Sant Narcís se convirtió en iglesia parroquial, bajo advocación de Sant Martí. A principios del siglo XV la localidad ya poseía Universidad, es decir, municipalidad propia. Su situación estratégica a medio camino en cualquier dirección y de paso a cualquier destino hizo que las distintas municipalidades isleñas la eligieran como lugar de reunión para tratar asuntos que afectaban a la totalidad de la isla. El municipio ha sufrido a lo largo de la historia dos importantes modificaciones en su demarcación territorial, en 1837 se segregó el municipio de Ferreries, y en 1989 Es Migjorn Gran. Es Mercadal fue una localidad eminentemente rural y escasamente poblada hasta el siglo XVIII.

Durante siglos, Es Mercadal tuvo su principal fuente de recursos en la agricultura y la ganadería, hecho que se ha mantenido hasta la explosión turística de las últimas décadas. Hoy día, la mayor parte de la población sigue dedicada a los trabajos del campo en las numerosas explotaciones del término, y en varias pequeñas industrias. Entre ellas subsiste una fábrica familiar y artesanal de avarcas, las típicas sandalias que antiguamente utilizaban sobre todo la gente del campo, de gran popularidad por su sencillez y comodidad.

Es Mercadal es el segundo municipio más grande de Menorca, con una extensión de 134 km². Si en el interior la orografía del terreno es prácticamente llana, destaca aquí el Monte Toro, la cima más alta de la isla (357 m.). La gran mayoría de habitantes del municipio se concentran en el núcleo de Es Mercadal y el pequeño pueblecito de Fornells. La temperatura media anual es de 17,1 °C con medias mínimas en enero, mes más frío, de 11,5 °C y medias máximas en agosto, mes más caluroso, de 25,0 °C. Las mínimas en invierno pueden bajar de los 4 ºC en muchas ocasiones por la noche y por la mañana, y las máximas en verano sobrepasar los 32 ºC. Gran parte del territorio del municipio está declarado área natural protegida por el Parlament de les Illes Balears, siendo creada en junio de 1999 la Reserva Marina del Norte de Menorca, hecho de vital importancia para la preservación, conservación de la zona y una explotación sostenible. En estos parajes encontramos diversas especies de flora endémica, como la “Aetheorhiza bulbosa willkommii” y el “Allium antoni-bolossii”, además de otras especies protegidas e incluidas en el Catálogo Balear de Especies Vegetales Amenazadas (CBEVA). En la costa, muy agreste y recortada, destacan los grandes puertos naturales de Fornells y Addaia y el importante cabo de Cavalleria. La riqueza del litoral, junto con la gran masa forestal del Monte Toro, hace que sea posible encontrar aquí a 59 de las 65 especies de aves que anidan en la isla, como a la totalidad de especies mamíferas que habitan en Menorca. 

Alejada del turismo de masas y rodeada de un hermoso marco natural, esta tranquila y encantadora población permanece fiel a sus orígenes rurales. Pueblo inmaculado, apretado y familiar, de casas pulcramente encaladas y ventanas verdes, calles enlosadas, buganvillas trepadoras, un conjunto al fin que evoca un paisaje típicamente mediterráneo. Es un placer deambular por sus plazas y callejas, por sus principales arterias comerciales: Carrers Nou y Major. O por Na Macarrana, con su característico “pont” o tramo de calle cubierto. En todas encontramos detalles de arquitectura popular, en ocasiones de influencia inglesa, las ventanas de guillotina y los pestillos como signos más evidentes. Pero hay algo que a este pueblecito lo hace peculiar. Quizás el hecho de estar amparado por el Monte Toro, en cuya cima se levanta el Santuario del Toro, centro espiritual de Menorca. Quizás el torrente (casi siempre seco) que cruza alguna de sus calles, con casas casi colgadas en el cauce, y que desemboca en Cala Tirant, donde forma una pequeña y bella marisma. 

Los “mercadelencs” pueden presumir de poseer algunos de los parajes menorquines más pintorescos e imprescindibles en nuestra visita a Menorca.


LUGARES DE INTERÉS: 

Iglesia de Sant Martí: a través del Carrer Forn se accede a la plaça de l’Església. Situada en la parte más elevada de la villa y en posición dominante. Su construcción data del año 1767, sobre los cimientos de la entonces llamada iglesia vieja. Con una sola y maciza nave, a la que se encuentra adosada una sólida torre de campanario. Templo espacioso y de sencillas líneas, cubierto con cúpula de cañón y capillas laterales. De estilo renacentista. Posee una excelente iluminación que le proporcionan unos claros ventanales. En su interior se guardan imágenes de San Martín, de San Sebastián, de San Antonio, de María Auxiliadora, de San Isidro Labrador y una Virgen yacente. 

El Aljub d’en Kane: este aljibe, obra de ingeniería funcional, fue construido en 1735 por Pere Carreras y la duración de las obras se prolongaron durante 4 años. Fue auspiciado por el incansable gobernador inglés Richard Kane, con la finalidad de abastecer de agua a las tropas que marchaban de un lado a otro de la isla. Diseñado para recolectar el agua de lluvia por medio de una terraza de 800 metros cuadrados, con un sistema de canalizaciones que la conducen a un gran depósito con capacidad para almacenar 273.000 de agua. En la verja de entrada, una lápida indica sus medidas y utilidades, que equivaldrían a 20 por 40 metros por nueve de altura, con paredes de 1,5 metros de grosor. Es destacable su larga, recta y encalada escalera que asciende hasta la terraza, desde la cual se divisa el entramado de tejados y chimeneas, pequeños huertecillos y jardines del viejo Mercadal. Este monumento se encuentra a un par de minutos del ayuntamiento, en la salida de la población en dirección a Ciutadella. 

El Monte Toro: en nuestra visita a Es Mercadal es imprescindible la subida al Monte Toro, a unos 3 Km. de distancia y centro espiritual por excelencia de los menorquines. Desde el centro de la localidad se indica la manera de llegar hasta él ascendiendo por una ondulada carretera. Con sus 357 metros es la elevación más importante de la isla, y en su cumbre está el Santuario de la Verge del Toro, construido por los Padres Agustinos a partir de 1.670 sobre las ruinas de un antiguo convento. La pequeña iglesia es el elemento más interesante del conjunto. De una sola nave con 3 capillas a cada lado y de típica arquitectura menorquina y su característico color blanco. Su estructura original se ha visto muy afectada a lo largo de los siglos, especialmente tras su destrucción durante la Guerra Civil. En su interior se guarda la imagen de la Mare de Déu del Toro, una virgen morena que preside el retablo principal con una corona de oro portando al niño Jesús en sus brazos. La Mare de Déu del Toro es la Patrona de Menorca, y su celebración tiene lugar el día 8 de mayo. Desde la cima del Toro podemos observar una excelente panorámica, especialmente de la bahía de Fornells y el Cap de Cavalleria, incluso en días claros, es posible ver también la silueta de la isla hermana de Mallorca. Son destacables sus dos monumentos dedicados a la memoria histórica, el dedicado a los menorquines que emigraron a Florida en el siglo XVIII, y la enorme estatua del Sagrado Corazón de Jesús, ejecutada en 1949 y que conmemora a los caídos en la Guerra de Marruecos (1925). En la actualidad el santuario está ocupado por una orden de monjas franciscanas de la Misericordia y sirve de hospedería y posada para caminantes y peregrinos. 

Desde Es Mercadal podemos tomar diferente caminos rurales con los que poder disfrutar de esplendidos paisajes y de su patrimonio histórico, lugares como Sa Penya de s’Indio, el Camí de Cavalls, o Sa Fontassa, el antiguo lavadero público de la localidad, donde las amas de casa acudían para hacer la colada. 

Bahía de Addaia: con 3,5 Km. de largo y cerca de 400 m. de ancho, Addaia es el tercer puerto natural en importancia de Menorca, solo superado por los de Maó y Ciutadella. Aquí desembarcaron los ingleses en 1798, y en 1800 construyeron una torre de defensa que se encuentra en la entrada de puerto. Esta bahía, apenas sin profundidad en gran parte de su recorrido, constituye el límite entre los términos municipales de Maó y Es Mercadal. Port Addaia, queda protegido por dos islotes que se hallan frente al puerto: Illa Gran Y Illa Petita de Addaia. Cerca del puerto se encuentran una de las más importantes zonas húmedas de Menorca, con unas pequeñas salinas ya abandonadas, que alberga una gran diversidad de flora y fauna. El propio Addaia cuenta con algunos núcleos urbanizados, y un pequeño puerto deportivo de poco menos de 100 amarres. 

Na Macaret: más hacia en oeste, en Cala Molí, se encuentra Na Macaret, es esta una playa muy acogedora, de reducidas dimensiones (40 m. de largo por 25 m. de ancho) y, que está situada entre las mismas casas. En ella se respira un ambiente familiar y marinero. De aguas tranquilas y muy concurrida en verano. Cuenta con un pequeño muelle para las barquitas de los vecinos, que salen de recreo o pesca a las playas vírgenes de la costa. Muy cerca, dos pequeñas joyas escondidas: Arenal de Mongofre Nou y S'Enclusa, ya que sólo por mar es fácil llegar hasta ellas. 

Arenal d’en Castell: la mole pétrea de Punta Grossa protege de los vientos de levante el extenso y cerrado Arenal d’en Castell, en cuyas cercanías está la urbanización del mismo nombre. Esta magnifica playa de arena fina y en forma de arco, de más de 500 metros de longitud, bien merece una visita, pese a que, con la presencia de una urbanización, sufre un alto grado de ocupación. Tiene una excelente infraestructura turística, y es muy concurrida tanto por familias como por pacíficos turistas. Muy cerca se encuentra El Macar de sa Llosa, una preciosa cala de aguas inmaculadas, a la que se puede acceder en un paseo a píe, aunque es más fácil y corto si se parte desde Son Parc.

Arenal de Son Saura: esta playa, situada entre Cap Gros y na Tortuga ha llegado a ser más conocida por el nombre del complejo turístico que la rodea (Son Parc) que por el suyo tradicional, quizá para diferenciarla de cala Son Saura de la costa sur. Es una playa amplia, de aguas transparentes y arena fina, oleaje moderado y pendiente suave, con todo tipo de servicios y alquiler de embarcaciones. A sus espaldas, un extenso sistema dunar que presenta vegetación de sujeción (pinos, sabinas y monte bajo). Las condiciones marinas y subacuáticas desaconsejan el fondeo de embarcaciones, siendo un mal refugio ante el mal tiempo. En su margen derecho se alza el complejo turístico, y en el izquierdo, justo detrás de un restaurante, podemos tomar el mítico “Camí de Cavalls”, que transcurre junto al mar. Por este camino podremos efectuar un atractivo paseo de 20 minutos hasta la minúscula Cala Pudent (apestosa), en referencia a los malos olores que desprende el lodo característico de este tramo del litoral. Por último cabe destacar, que es en la tranquila y lujosa urbanización de Son Parc donde se encuentra el único campo de golf de la isla. 


FORNELLS

El encantador pueblecito de Fornells, tiene sus orígenes en tiempos Felipe IV de Castilla, cuando en 1625 se determinó la construcción de un castillo de defensa para salvaguardar a sus ya cansados habitantes de invasiones berberiscas. Alrededor de sus baluartes nació un pequeño núcleo de población, con una iglesia cuyo origen se remonta al siglo XVII, sustituida posteriormente sobre sus mismos cimientos por la actual de 1800 con culto a Sant Antoni Abat. La antigua fortaleza, de forma cuadrada, contaba con cuatro baluartes, que llevaban los nombres de los cuatro evangelistas (Marcos, Juan, Mateo y Lucas), y todo el recinto estaba rodeado por un foso. Poco es hoy lo que queda del llamado Castell de Sant Antoni, tan solo unos muros, ya que en 1782, Carlos III ordenó su demolición. Bajo su protección inmediata se edificaron las primeras casas de pescadores de Fornells, hoy algo más desplazadas hacia el interior de la bahía.

A pesar de que Fornells es una de las poblaciones más visitadas de Menorca, ha sabido conservar el encanto típico de los pueblecitos mediterráneos de pescadores, que compagina también con elementos decorativos de influencia inglesa, como los cristales de cuadricula, ventanas de guillotina, etc. El pueblo en sí mismo es poco más que un par de calles que discurren paralelas al paseo marítimo, bordeado de palmeras, con una diminuta iglesia y con sus casas encaladas, reducidas, típicamente marineras y con tejados de tejas que se reflejan en las tranquilas aguas de la bahía. Hasta los años setenta, Fornells se mantuvo como pueblo de pescadores, donde estos encontraban en él uno de los escasos refugios de la costa norte. Tradicionalmente la población ha vivido de la pesca y la agricultura, pero el auge del turismo ha modificado radicalmente la economía de la localidad, pasando a ser definitivamente un centro turístico de primer orden. Tiene un moderno muelle para embarcaciones de recreo y deportivas, y un lugar perfecto para navegar y practicar windsurf. 

Casi enfrente del puerto pesquero se encuentra el centro social del pueblo; la plaça de S’Algaret, desde donde parte la calle Mayor, subiendo por ella encontramos una serie de comercios, y llegaremos a la plaza de la iglesia. Aquí nos encontramos en el núcleo más antiguo de la población, con callejuelas verdaderamente encantadoras: “carrer de les Escoles”, “del Mar”, “de Ses Roques”, “del Molí” “del Governador”. Como ya dijimos anteriormente, la iglesia de Sant Antoni Abat (1800), fue construida sobre los cimientos del primitivo oratorio. Es un edificio de una sola nave, de estilo muy integrado en la edificación popular, inmaculadamente blanco, con bóveda de medio cañón y cuatro capillas a cada costado. En una de estas capillas, se guarda la imagen de la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores. 

A nuestro paso por Fornells, resulta imprescindible la visita a las ruinas del Castell de Sant Antoni, origen de la población, y donde se alzaron las primeras casas, junto al mar. 

Más al norte, en el Cap de Fornells, se encuentra una robusta torre de defensa, construida en 1802 durante la ocupación británica. Es una de las torres más grandes de la isla y mejor conservadas. De forma troncónica, construida de pared seca y reforzada con bloques de marés en su exterior hasta media altura de la torre. Las vistas que se contemplan desde esta atalaya sobre la bahía y los acantilados que dominan el mar abierto son excepcionales. Desde aquí podremos divisar el lejano Cap de Cavalleria, y acceder a una bella cala, muy rocosa: Es Clot des Guix. 


BAHÍA DE FORNELLS 

Protegida a Occidente por el cabo de Fornells y a Oriente por la península de la Mola, la bahía de Fornells es en sí misma un conjunto singular, incomparable escenario para los amantes de deportes acuáticos. En algunos tramos tiene una anchura de casi 2 Km., y aproximadamente una longitud de 4 Km. En la bahía hay algunos islotes: “Isla dels Porros” “Isla Ravells” e “Isla de las Sargatanes”.En esta última sobrevive una especie de lagartija endémica, y podemos encontrar una construcción defensiva, erigida durante la dominación británica (siglo XVIII). En temporada alta se organizan cruceros a alguna de estas islas, como así mismo a la Punta de Na Guillemassa, que ofrece varias cuevas de interés. En el extremo sur de la bahía se encuentran dos pequeñas calitas: Cala Blanca y Cala Rotja, esta última y como su mismo nombre indica, con un característico color rojizo. La Mola de Fornells, áspero y rocoso promontorio (123m.), y desnudo de vegetación, es conocida por dos preciosas cuevas excavadas en los acantilados: La “Cova dels Anglesos”, fácilmente accesible por mar, y sobre todo la “Cova de Na Polida”, célebre por sus espectaculares estalactitas, y que puede visitarse en una bonita excursión en barco. Lamentablemente, para conocer esta bahía en profundidad, se hace imprescindible el uso de una embarcación, ya que los lugares de mayor interés son inaccesibles tanto en coche como a pie. Podría decirse que Fornells ejerce como centro neurálgico de la reserva marina que comprende parte del norte de la isla, zona muy apta para los amantes del buceo, pero extremando siempre precauciones, trataremos de evitar el mal tiempo y las corrientes. En el fondo de la bahía se asientan las Salinas de Fornells, una explotación salinera abandonada, con unas lagunas desecadas donde es posible observar a algunas especies de aves acuáticas y migradoras (garzas, ánades, correlimos, archibebes, etc.). Al sur del puerto de Fornells y en las orillas de la bahía, se encuentra un pequeño núcleo de casas de veraneo llamado Ses Salines. De aguas cristalinas y protegidas por los vientos de tramuntana, son especialmente aptas para todo tipo de deportes de navegación a vela.

Desde Fornells se llega a la moderna urbanización de Platges de Fornells, modélica, muy respetuosa con el entorno, sus blancas casas imitan la arquitectura típica menorquina, con bellos y cuidados jardines. Desde las inmediaciones de esta localidad puede accederse a varias Playas.

Arenal de Tirant: hermosísima playa de arena fina de unos 550 metros de longitud, y una anchura media de 75 metros. Bien dotada de servicios y un alto grado de ocupación. Sus aguas poco profundas y extremadamente limpias sobre un fondo de arena y piedras oscuras. Oleaje moderado y con sus dunas bien conservadas, cubiertas de pinos y sabinas. A su espalda una pequeña zona húmeda, donde crecen los tamariscos y habitan algunas especies de aves, como las garzas y los carriceros. 

Playa de Cavalleria y Ferragut: los arenales de Cavalleria y Ferragut se toman de manera habitual por una sola playa a la que se da el nombre de la primera citada, compuestas por arena fina y dorada, con tonos rojizos, de 700 metros de longitud por 70 de anchura aproximadamente. Sus fondos son interesantes para la práctica del buceo. Tiene forma de media concha y se ubica entre pequeños montes y una vegetación escasa de sujeción ocupando su parte trasera. De oleaje moderado, es muy frecuentada por embarcaciones de recreo. Se tolera el nudismo. Playa apta para la realización de deportes acuáticos, como así mismo es desaconsejable el fondeo de embarcaciones, dadas sus condiciones marinas y subacuáticas. Sencillo acceso por carretera, aunque el último tramo estás sin asfaltar. Siguiendo el sendero costero hacia el oeste, llegaremos hasta Cala Mica, una tranquila playa que registra una baja afluencia de bañistas, y bastante más frecuentada por los aficionados a la pesca.

Binimel•là: es la playa más amplia y accesible de la zona, con 220 metros de longitud por 80 de ancho aproximadamente. Tiene forma de u, y es notable la riqueza de sus fondos marinos. De oleaje moderado y arena fina y dorada, con tonos rojizos, el agua muy limpia. En ella muere un arroyo que origina a su espalda una pequeña laguna. Presenta un aspecto casi virgen, roto solo por algunos chalés incrustados en las solitarias laderas de la zona. Es desaconsejable el fondeo de embarcaciones, dadas sus condiciones marinas y subacuáticas. 

Cala Es Pregondò y Cala Pregonda: partiendo desde Binimel•là y siguiendo el camino costero hacia occidente, llegaremos en media hora a la que por derecho propio es una de las playas míticas de Menorca: Cala Pregonda. Frente a ella se sitúa Cala Es Pregondó, una pequeña cala con amplias dunas. El ligero esfuerzo para llegar a este recóndito lugar se verá recompensado con creces cuando nos hallemos ante lo que es un verdadero lujo de la naturaleza en la costa menorquina. Pregonda es un arenal de unos 180 metros de longitud, casi virgen, solo desvirtuado por algunas casas, propiedad de los dueños de los predios cercanos. De arena fina, suave y dorada, aguas cristalinas de tonos turquesa. Cuenta con una serie de islotes de curiosas formas, que a modo de escollera la defienden del mar abierto. Un paisaje de ensueño en el que disfrutar del baño será un privilegio. Ambas calas son poco frecuentadas, dadas las dificultades que presenta su acceso. Todo ello, junto con sus características naturales, las dunas, bosquecillos de acebuches, acantilados y pequeñas marismas, confieren al lugar un conjunto de reconocido valor naturalístico y paisajístico. Es zona protegida ANEI (área natural de especial interés) y ZEPA (zona especial protección para las aves). Siguiendo el camino costero hacia occidente encontramos todavía dos pequeñas calas: Cala Barril y Cala Calderer, cuyo acceso es bastante complicado.

Cap de Cavalleria: situado a 13 Km. al norte de Es Mercadal, es el punto más septentrional de Menorca y de todo el archipiélago balear. Aunque los acantilados no sean excesivamente altos (unos 100 metros sobre el nivel del mar), es un paraje que sobrecoge el espíritu. En forma de brazo alargado que penetra en el mar, de roca rojiza y barrido por la tramuntana (viento del norte). Promontorio desolado, casi desértico, cubierta de escasa vegetación y de apariencia atormentada. Paisaje dominado por gaviotas, alimoches, milanos, y hasta con un poco de suerte podremos contemplar el vuelo de halcones peregrinos y águilas pescadoras que anidan en estos abruptos acantilados. Quien ha tenido la suerte de contemplar en este paraje las puestas de sol, dicen que son espectaculares, como espectaculares son en días de temporal el batir de las olas contra la mole de piedra. En la base del promontorio de encuentran dos pequeñas calitas, Viola de Ponent y Viola de Llevant, una a cada lado del istmo. Al sur de Cala Viola de Llevant se encuentra “Sa Cova del Vellmarí”, donde antaño vivía nuestra emblemática foca monje, antes de que desgraciadamente se extinguiera en Balears. Un faro sin farero se alza sobre este roquedal de aspecto casi lunar, ofreciendo la única evidencia humana del lugar. El eterno vigía, como así lo llaman, fue construido entre 1854 y 1857 y su torre mide 15 metros. El faro de Cavalleria tiene el acceso prohibido al público. Frente al faro se sitúa la pequeña isla dels Porros, al noroeste del cabo y donde crían las gaviotas, pardelas y petreles, plana y con escasa vegetación, consecuencia de los fuertes embates de tramuntana que azota de manera inmisericorde todo el área de Cavalleria. En días de fuerte oleaje, este pequeño islote desaparece bajo el mar. 

En las inmediaciones se encuentra el predio o “lloc” de Santa Teresa, donde se ubica el pequeño Ecomuseu del Cap de Cavalleria. Este museo al aire libre gestiona y expone los hallazgos del asentamiento fenicio de Sanitja (123 antes de Cristo-300 de nuestra Era). Según menciona Plinio el Viejo en su “Historia Natural”, los romanos construyeron sobre este asentamiento la ciudad romana de “Sanisera”, convirtiéndose en la tercera ciudad de la isla junto con Magó (Mahón) y Lamo (Ciutadella). En la base del promontorio, y con una breve entrada al mar se encuentra el Port de Sanitja, con alguna pequeña marisma. Este lugar ofrece refugio a las embarcaciones de los pescadores de la zona. Domina esta pequeña bahía de Sanitja la solitaria torre de defensa del mismo nombre, construida por los británicos al final del siglo XVIII. Un poco más al oeste, encontraremos aún otras playas vírgenes y de complicado acceso, entre las que destacan Cala Pilar y La Vall d’Algaiarens. 

Debemos hacer constar que los accesos en toda esta zona por lo general suelen ser buenos y están bien señalizados, pero son muchos los caminos que se cruzan entre sí, y no es difícil extraviarse en la isla de Menorca, por lo que es aconsejable no circular fuera de estos caminos. Así mismo encontraremos muchas veces “tanques”, verjas o vallas de madera que será preciso abrir. Son vallas para que no se escape el ganado, por lo que es obligado legal y moralmente dejarlas tal como estaban, algo que nos agradecerán siempre los campesinos.


PUERTOS Y EMBARCADEROS:

• Puerto comercial y pesquero de Fornells (40° 3' 18" N, 4° 7' 51" E). Es de titularitad autonómica y posee 121 amarres con un calado entre uno y dos metros.
• Club Náutico de Fornells (40° 2' 19" N, 4° 7' 28" E). Situado en Ses Salines, dispone de 64 amarres con un calado entre medio y dos metros.
• Puerto deportivo de Addaia (40° 0' 22" N, 4° 11' 55" E). Dispone de 150 amarres.
• Fondeadero de Sanitja.



GASTRONOMÍA: 

Los pueblos de Es Mercadal y Fornells pueden presumir de su merecida fama en cuestiones gastronómicas. Anualmente se celebra en el Recinto Ferial la “Mostra Gastronòmica des Mercadal”, con la presencia de los mejores establecimientos del municipio, y donde se pueden degustar las excelencias de esta cocina. Entre los platos tipicos destacan: el Bacalao a la menorquina y las berenjenas al horno. Los pescados y mariscos son excelentes. Los pescadores de esta zona, que siguen utilizando técnicas artesanales, capturan langostas frescas todas la mañanas, con las que se elabora el plato estrella de Menorca; la Caldereta de langosta. Este manjar se sirve con especial esmero en los afamados restaurantes del puertecito de Fornells. Es Mercadal también posee la mejor repostería de la isla: caramelos, mazapán, los “macarrons dulces”,”torró cremat” (turrones), “carquinyols”, y los amargos, dulces elaborados a base de almendras, huevo y azúcar, así como un amplia y sabrosa variedad de galletas envasadas en cajas metálicas. 


FIESTAS:

Las fiestas patronales de Es Mercadal se celebran el tercer fin de semana de julio, en honor a Sant Martí. Una semana más tarde se celebran las de Fornells, en honor a su patrón Sant Antoni. Como en la práctica totalidad de los pueblos menorquines, los protagonistas de estas fiestas son los caballos, que salen de gala con sus crines trenzadas, enjaezados, y que saltan y danzan al ritmo de la típica música del jaleo. Dignas de ver son también las procesiones marineras que tienen lugar en Fornells, organizadas por la Cofradía de pescadores en honor a la Virgen del Carmen (15 de julio), que dan fe de la vocación marinera de sus habitantes. 



FERIAS:

Fira de sa Perdiu - enero/febrero
Fira Gastronòmica - abril
Romeria - mayo
Fira Cavall i Artesania - mayo
Fira Ecològica - junio
Fira Brocanters - agosto


Situación Geográfica:

DATOS DE INTERÉS:

Extensión: 134 km²
Población: 5150 habitantes aproximadamente
Gentilicio: mercadelencs / fornellers
Ajuntament des Mercadal: Tel. 971 375 002 
Ajuntament des Mercadal: (fax) 971 375 576 
Policia Local des Mercadal: Tel. 971 375 251 
Policia Local des Mercadal mòbil (24 hores): Tel. 619 400 968
Jutjat de Pau: Tel. 971 375 002
Guàrdia Civil: Tel. 971 375 563
Bombers: Tel. 971 375 253
Correus: Tel. 971 375 337 
Emergències: Tel. 112 
Unitat bàsica de salut (Es Mercadal): Tel. 971 154 187 
Dispensari mèdic (Fornells): Tel. 971 376 420 
Consulta mèdica - cita prèvia: Tel. 902 079 079 
Serveis socials - treballadora social: Tel. 971 375 542 
Creu Roja des Mercadal: Tel. 971 154 198 
Polisportiu municipal: Tel. 971 375 236 
Arxiu municipal: Tel. 971 154 425 
C.P. Mare de Déu del Toro: Tel. 971 375 338 
C.P. Fornells: Tel. 971 376 359 
Escoleta Arc de Sant Martí (Es Mercadal): Tel. 971 375 440 
Escoleta "Es fiets" (Fornells): Tel. 971 158 340 
Parròquia Sant Martí (Es Mercadal): Tel. 971 375 180 
Parròquia Sant Antoni ( Fornells): Tel. 971 376 611 
Farmàcia des Mercadal: Tel. 971 154 015 
Farmàcia de Fornells: tel. 971 376 752

 

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